
Escribir nunca ha sido tan fácil.
Miles de textos en segundos, a un costo ínfimo. La redacción al alcance de todos.
Y no hablamos solo de redacción. Hablamos de todo lo que sea contenido online: vídeos, imágenes, audios. La IA le dio a cualquiera la posibilidad de generar contenido sin ser experto en nada.
Pero…
La misma solución trajo consigo un problema nuevo. Nunca antes se había generado tanto contenido online como hoy, y ahí está el problema: no hay filtro. Solo unos pocos se toman el tiempo de curar lo que la IA genera.
De la fotografía analógica a la fotografía digital
Cuando hablo de inteligencia artificial siempre hago la misma comparación.
A finales de los años 90 empezaron a imponerse las cámaras digitales. Poco a poco las cámaras de carrete quedaron olvidadas en las estanterías de las tiendas de fotografía. Empezaba una nueva era, y con ella, una nueva tendencia de compra.
Todos querían una cámara digital.
Lo revolucionario de estas cámaras era que podías ver al instante la foto que acababas de tomar. Con una cámara de 35mm eso era imposible: tenías que terminar el carrete, llevarlo a revelar y esperar a ver el resultado.
¿Empiezas a ver el parecido con la IA?
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Cómo crear la estructura de una landing page efectiva (con ejemplos)Te lo explico.
Lo novedoso no era otra cosa que la inmediatez. El ahorro de tiempo y de dinero.
Pero, igual que pasa con la inteligencia artificial, no todo resultado era el mejor. Podías tomar cientos de fotos y experimentar hasta dar con la buena, sí, pero ¿cuánto tiempo te llevaba eso?
Sin saber nada de encuadre, medición de luz o velocidad de disparo, todo quedaba en manos del modo automático de la cámara. El resultado era aceptable. Pero podía ser mejor si dominabas lo básico de la fotografía. Y ahí sí, el resultado era algo que habías creado tú.
Volvamos al contenido generado por IA.
Me ausenté durante varios meses por culpa de la IA
Seré sincero: tanto contenido generado por inteligencia artificial me dio asco.
Dejé a un lado los artículos de mi blog. Abandoné webs de otros proyectos míos. No busqué más clientes ni acepté más pedidos. Pensé que ya casi nadie iba a preferir contratar a un redactor SEO pudiendo usar IA, así que aparqué todo eso para dedicarme a otro proyecto personal que ya debería haber empezado hace tiempo. Uno que me permitiría crecer. Y lo logré.
Como cuando el agua está turbia y hay que dejarla quieta para que la mugre se asiente en el fondo, ese tiempo de distancia me ayudó a ver la IA de otra forma.
Sigue habiendo, y seguirá habiendo, contenido generado por IA que no sirve para nada. Pero también hay quienes se han apalancado de la IA para producir contenido de verdadera calidad.
Que la inteligencia artificial sea capaz de generar contenido no significa que se pueda prescindir de un redactor SEO. Al contrario. Sería ingenuo pensar que los buenos redactores no usan IA. La usan, pero con responsabilidad, y esa palabra —responsabilidad— es la que separa el contenido que sirve del que no.
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El viaje del cliente: claves para ofrecer una experiencia inolvidableUn click no es suficiente
Un encabezado, un prompt corto y un click. Un artículo de blog listo en menos de un minuto.
Pero espera.
¿Y si el artículo habla de un trámite legal? ¿Será cierto lo que dice la IA? ¿Y si es una recomendación médica? ¿Se estará inventando dosis o diagnósticos? ¿Y si hay una fecha o un dato concreto? ¿Será verídica esa información que acaba de escupir el modelo?
Esa parte le corresponde al redactor.
Ya no basta con ser redactor, creador de contenido o fotógrafo. Ahora hay que ir más allá: investigar, validar, editar. No basta con hacer click y publicar.
De hecho, lo único en lo que la IA de verdad ha ayudado a los creadores de contenido es en la fase que viene después de investigar. En el caso de los redactores, esa fase es escribir.
Las reglas de la generación de contenido no han cambiado de forma abismal. Simplemente evolucionaron igual que evolucionó la fotografía a finales de los 90: ahorro de tiempo y de recursos, no sustitución del criterio.
Las nuevas reglas de la generación de contenido con IA no sacrifican la calidad del contenido
Volvamos a la fotografía por última vez.
Hoy nadie cuestiona si una foto fue tomada con cámara digital. Lo que se juzga es si la foto es buena: si tiene composición, luz, una historia que contar. La herramienta dejó de ser el tema de conversación hace mucho tiempo, y nadie extraña el carrete.
Con la IA va a pasar exactamente lo mismo. Dentro de poco nadie va a preguntar si un artículo fue "escrito con IA". Se va a preguntar si el artículo es útil, si está bien investigado, si responde lo que el lector necesita. Ya estamos viendo el inicio de ese cambio: cada vez importa menos la herramienta y más el resultado.
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Por qué mi tienda online no logra vender: posibles causas y solucionesLa diferencia entre el contenido que sirve y el que no, nunca estuvo en la herramienta. Estuvo en quién la usa y cómo la usa. Un redactor que investiga, contrasta fuentes y edita con criterio va a producir mejor contenido con IA que sin ella. Uno que se limita a copiar y pegar lo primero que le sale, produce lo mismo con IA que sin ella: contenido mediocre, solo que ahora más rápido.
Ahí está la trampa en la que caen muchos: confundir velocidad con calidad. Son cosas distintas y siempre lo fueron. La IA solo hizo más evidente esa diferencia, porque ahora cualquiera puede llegar rápido a un borrador, pero no cualquiera sabe qué hacer con ese borrador después.
Las nuevas reglas no son tan distintas a las de siempre: investigar, validar, editar. Lo único que cambió de verdad es la velocidad a la que se puede llegar al primer borrador. Todo lo que viene después —el criterio, la revisión, el ojo para detectar cuándo algo suena hueco o cuándo un dato no cuadra— sigue siendo trabajo humano. Y probablemente lo va a seguir siendo por mucho tiempo.
La calidad, esa sigue dependiendo de ti.
Las nuevas reglas de la redacción de contenidos en la era de la IA es el título del artículo que acabas de leer.
Me interesa saber qué te ha parecido. Déjamelo saber en los comentarios.
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